No soñé con este blog
Pero he soñado mucho. Parece que. hay forma de recordar estos sueños me dicen, entonces, trataré de recordar los sueños que mas pueda y ponerlos por aquí, se aceptan comentarios y sugerencias
Trataré de contarlos en prosa, en verso y también en el incomprensible idioma de los sueños..así que si se aburren, no hay obligación de quedarse
Bienvenidos entonces al mundo de mis sueños
Friday, April 24, 2015
La casa del campo
Después de verte y presentirte inquieto durante tanto tiempo, y de esquivar mil veces los encuentros para tomar café, decidiste develar el misterio que te mantenía tan ocupado y evasivo.
En los sueños viajamos muy rápido, así que no podría decir dónde estábamos, pero sin que me lo dijeras supe que estábamos exactamente en el lugar, en el tiempo y en la compañía que siempre habías querido.
Compartiste conmigo la vista de la montaña, un poco nublada y nostálgica, de esas que invitan a recordar que vivir es respirar lento, pasar por la vida y disfrutar el mundo. Y las pilas enormes de libros todavía a medio desempacar que dan esa sensación de caos agradable que tanto siempre nos ha gustado.
Pero no era el paisaje, el lugar o el ambiente lo que me hacía saber que estabas feliz. Era la compañía. Esa compañía que siempre anhelas, en la que piensas en el momento que cierras los ojos para dormir, esperando encontrarla en sueños, y ¡mira tú! que no se si en tus sueños se encuentren, pero se vieron en los míos.
Compartimos café, y charla, y tertulia, y frío y calor. Pero llegó la hora de partir, me tocaba despertar. Todo lo que quería es que ese sueño fuera un viaje hacia algún lugar del tiempo donde tú efectivamente estuvieras allí.
Y el ocaso tras las montañas, se confundió con la luz que entra a través de la cortina y me hace despertar.
En los sueños viajamos muy rápido, así que no podría decir dónde estábamos, pero sin que me lo dijeras supe que estábamos exactamente en el lugar, en el tiempo y en la compañía que siempre habías querido.
Compartiste conmigo la vista de la montaña, un poco nublada y nostálgica, de esas que invitan a recordar que vivir es respirar lento, pasar por la vida y disfrutar el mundo. Y las pilas enormes de libros todavía a medio desempacar que dan esa sensación de caos agradable que tanto siempre nos ha gustado.
Pero no era el paisaje, el lugar o el ambiente lo que me hacía saber que estabas feliz. Era la compañía. Esa compañía que siempre anhelas, en la que piensas en el momento que cierras los ojos para dormir, esperando encontrarla en sueños, y ¡mira tú! que no se si en tus sueños se encuentren, pero se vieron en los míos.
Compartimos café, y charla, y tertulia, y frío y calor. Pero llegó la hora de partir, me tocaba despertar. Todo lo que quería es que ese sueño fuera un viaje hacia algún lugar del tiempo donde tú efectivamente estuvieras allí.
Y el ocaso tras las montañas, se confundió con la luz que entra a través de la cortina y me hace despertar.
Friday, March 27, 2015
Vamos a dar una vuelta en la lluvia
¿Cómo es capaz la mente de guardar tanta información y, transformarla después? Supongo que eso tiene una buena explicación científica, pero aún así tratar de imaginarlo me parece magia. Tanta magia dentro de nuestra cabeza...
Ese sábado me levanté y me vi al espejo. Como todos los días, tenía pocas ganas de "arreglarme".
Al fin y al cabo no tengo arreglo, ni por fuera, ni por dentro. Así que tomé mi cabello sospechosamente largo y lacio y lo amarré en una trenza desabrida desde la nuca. Esa misma trenza que lucía mi abuela desde los 50 hasta su muerte, fue como verla en el espejo de nuevo.
Y ¿por qué parar ahí? Ese buso gris que no esconde lo que uno quisiera pero cubre lo que favorece, estaría bien. Con una falda amplia y hasta los tobillos. Nada ajustado, ¿para qué?. Y los zapatos; esos horribles de la infancia, con la punta chata y la caña alta para mis pobres pies chapines.
Llovía gris, como llueve siempre en mi ciudad, y decidí salir porque estaba sola en la casa y me aburría.
Acostumbrada a la indiferencia de la gente, mi aspecto le daba más intención de lo habitual.
Entré a la galería, esa que tanto me gusta, llena de pequeños artículos inútiles y pintorescos, de brillos y formas tan ajenos unos a otros que terminan siendo armonía y me distraje en esas vitrinas y estantes llenos de esas cosas absurdas, pensando en cuánto se parecían esas galerías a mi propia cabeza.
La lluvia y la ciudad llenaron mis zapatos de barro gredoso hasta los tobillos, firmando por todas partes con mi sello de descuido y torpeza. Después de caminar un rato, decidí sentarme a escribir esta entrada, y encontré una tableta en el morral de lana. Así que al mejor y más trillado estilo bohemio, busqué el café caliente y amargo, y mis cigarrillos para empezar.
Pero llegó el odioso guardia y me tomó del brazo sin decirme nada, y me llevó a la escalera. Me arrebató de mala manera la tableta y simplemente me preguntó qué más me había robado. En el susto y el asombro solo atiné a llorar, y entre sollozos explicarle que no me había robado nada y que.me dejara ir. Sin contestarme, dio vuelta y subió por la escalera, diciendo para sí que odiaba a todo el que lo creía idiota, que como se me ocurría pensar que iba a pasar desapercibida, si todo en mi aspecto gritaba que solo era otra gitana ladrona. Lloré hasta despertarme. Aún faltaba otra hora para el amanecer, pero temí dormirme de nuevo para saber en qué terminaba la historia, aunque al final, eso se supone que solo ocurrió en mi cabeza.
Mi última idea antes.de volver, es que por alguna razón en sueños, no me salen los gritos de auxilio.
Ese sábado me levanté y me vi al espejo. Como todos los días, tenía pocas ganas de "arreglarme".
Al fin y al cabo no tengo arreglo, ni por fuera, ni por dentro. Así que tomé mi cabello sospechosamente largo y lacio y lo amarré en una trenza desabrida desde la nuca. Esa misma trenza que lucía mi abuela desde los 50 hasta su muerte, fue como verla en el espejo de nuevo.
Y ¿por qué parar ahí? Ese buso gris que no esconde lo que uno quisiera pero cubre lo que favorece, estaría bien. Con una falda amplia y hasta los tobillos. Nada ajustado, ¿para qué?. Y los zapatos; esos horribles de la infancia, con la punta chata y la caña alta para mis pobres pies chapines.
Llovía gris, como llueve siempre en mi ciudad, y decidí salir porque estaba sola en la casa y me aburría.
Acostumbrada a la indiferencia de la gente, mi aspecto le daba más intención de lo habitual.
Entré a la galería, esa que tanto me gusta, llena de pequeños artículos inútiles y pintorescos, de brillos y formas tan ajenos unos a otros que terminan siendo armonía y me distraje en esas vitrinas y estantes llenos de esas cosas absurdas, pensando en cuánto se parecían esas galerías a mi propia cabeza.
La lluvia y la ciudad llenaron mis zapatos de barro gredoso hasta los tobillos, firmando por todas partes con mi sello de descuido y torpeza. Después de caminar un rato, decidí sentarme a escribir esta entrada, y encontré una tableta en el morral de lana. Así que al mejor y más trillado estilo bohemio, busqué el café caliente y amargo, y mis cigarrillos para empezar.
Pero llegó el odioso guardia y me tomó del brazo sin decirme nada, y me llevó a la escalera. Me arrebató de mala manera la tableta y simplemente me preguntó qué más me había robado. En el susto y el asombro solo atiné a llorar, y entre sollozos explicarle que no me había robado nada y que.me dejara ir. Sin contestarme, dio vuelta y subió por la escalera, diciendo para sí que odiaba a todo el que lo creía idiota, que como se me ocurría pensar que iba a pasar desapercibida, si todo en mi aspecto gritaba que solo era otra gitana ladrona. Lloré hasta despertarme. Aún faltaba otra hora para el amanecer, pero temí dormirme de nuevo para saber en qué terminaba la historia, aunque al final, eso se supone que solo ocurrió en mi cabeza.
Mi última idea antes.de volver, es que por alguna razón en sueños, no me salen los gritos de auxilio.
Thursday, September 11, 2014
El nombre
Mi nariz empezó a sangrar, nada nuevo en mi vida, el sabor de la sangre es tan habitual en mi garganta, que creo que después de tantas décadas lo disfruto. El coágulo que se forma después, de esos que tapan la garganta al bajar, son sensaciones que disfruto por asquerosas que puedan parecer. Tal vez por los pasados, tal vez por tanta sangre perdida, vuelve a sangrar mi nariz, y espero a ese lento discurrir de la pelota de sangre de textura suave bajando lentamente y desapareciendo otra vez en mi cuerpo.
Pero esta vez, cambia, el coágulo es gigante, amenaza con ahogarme. Siento ganas de devolverlo, las dolorosas arcadas, pero siento que empieza a crecer dentro del pecho. La angustia, ¿qué haré? estoy sola, y esa masa de sangre parece haber cobrado vida solo para matarme.
Solo me inclino y dejo que la gravedad haga lo suyo, siento como a medida que trata de salir por mi boca no solo crece, sino que empieza a moverse, a palpitar, luchando para quedarse dentro.
Siento como pasa por mis mejillas, y como sabe a esa misma sangre que suele saber siempre. Finalmente sale, como arrastrando todo lo que tengo dentro. Solo veo tripas viscosas, y esa masa palpitando de forma angustiosa...creo que lo que se me salió fue el corazón.
No resistí la tentación, tenía que morderlo, reventarlo con los dientes, impedir que se siguiera moviendo de esa forma maléficamente consciente. Arremetí contra él, con toda la fuerza del mundo, hasta que lo sentí reventar en la cara. En ese momento, solo sentí ganas de gritar su nombre. Una y otra vez. A ver si me contestaba.
Pero no me contestó, desperté y aún era muy de noche, no había luz alguna. Solo me dí la vuelta, me acurruqué en sus brazos y seguí durmiendo.
Pero esta vez, cambia, el coágulo es gigante, amenaza con ahogarme. Siento ganas de devolverlo, las dolorosas arcadas, pero siento que empieza a crecer dentro del pecho. La angustia, ¿qué haré? estoy sola, y esa masa de sangre parece haber cobrado vida solo para matarme.
Solo me inclino y dejo que la gravedad haga lo suyo, siento como a medida que trata de salir por mi boca no solo crece, sino que empieza a moverse, a palpitar, luchando para quedarse dentro.
Siento como pasa por mis mejillas, y como sabe a esa misma sangre que suele saber siempre. Finalmente sale, como arrastrando todo lo que tengo dentro. Solo veo tripas viscosas, y esa masa palpitando de forma angustiosa...creo que lo que se me salió fue el corazón.
No resistí la tentación, tenía que morderlo, reventarlo con los dientes, impedir que se siguiera moviendo de esa forma maléficamente consciente. Arremetí contra él, con toda la fuerza del mundo, hasta que lo sentí reventar en la cara. En ese momento, solo sentí ganas de gritar su nombre. Una y otra vez. A ver si me contestaba.
Pero no me contestó, desperté y aún era muy de noche, no había luz alguna. Solo me dí la vuelta, me acurruqué en sus brazos y seguí durmiendo.
Tuesday, May 27, 2014
La Solución
Hace rato estoy cansada de sus mentiras, de sus intrigas, de sus contradicciones, de su justificación para todo y de que además todo mundo diga que debo entenderlo, que debo aceptarlo, que debo hacer algo por soportarlo.
Toda la vida ha sido soportar, poner la otra mejilla, buscarle solución a los problemas propios y ajenos. Toda la vida posponer la felicidad propia por el bienestar ajeno. Viendo como el concepto de ser responsable, coherente, consecuente, luchador, solo adquiere sentido en la vida propia del entorno cercano pero que la gente que pasa impune no está peor que uno, no hay infiernos terrenales ni eternos, no hay castigos, no hay diferenciación. Nadie paga por el dolor que causa y siembra con cada exhalación de aire.
Así que el cansancio me pone a gritar. No cosas coherentes, a gritar como bestia pre humana, irracional, rabiosa, irascible y peligrosa. Y arremeto con lo que encuentro para acabar con el motivo de mis iras. Con garras, con dientes, con bocados de comida que le escupo una y otra vez, con una paila caliente aún sin lavar, con los pies, con las manos, con las lágrimas. No con el alma, porque esa se diluyó entre lo cáustico de los dolores acumulados del día.
Le arrastro escaleras arriba, esas escaleras de granito que subo y bajo tantas veces en los sueños, y llevándola hasta arriba, comienzo a estrellar su cara contra el filo del escalón una y otra vez, con una amargura tan inmensa, porque finalmente veo que mi enemigo no es su cara, es lo que siento, que el mal está en mí, pero solo puedo detenerme cuando veo la mancha inmensa de sangre en mi mano que proviene de su frente abierta. Y que ningún río de sangre, ningún odio inmenso ni ninguna violencia sin medida, curará la tristeza que me viene de dentro.
Olvidé poner el despertador y ya se hizo tarde de nuevo. Hay que levantarse.
Toda la vida ha sido soportar, poner la otra mejilla, buscarle solución a los problemas propios y ajenos. Toda la vida posponer la felicidad propia por el bienestar ajeno. Viendo como el concepto de ser responsable, coherente, consecuente, luchador, solo adquiere sentido en la vida propia del entorno cercano pero que la gente que pasa impune no está peor que uno, no hay infiernos terrenales ni eternos, no hay castigos, no hay diferenciación. Nadie paga por el dolor que causa y siembra con cada exhalación de aire.
Así que el cansancio me pone a gritar. No cosas coherentes, a gritar como bestia pre humana, irracional, rabiosa, irascible y peligrosa. Y arremeto con lo que encuentro para acabar con el motivo de mis iras. Con garras, con dientes, con bocados de comida que le escupo una y otra vez, con una paila caliente aún sin lavar, con los pies, con las manos, con las lágrimas. No con el alma, porque esa se diluyó entre lo cáustico de los dolores acumulados del día.
Le arrastro escaleras arriba, esas escaleras de granito que subo y bajo tantas veces en los sueños, y llevándola hasta arriba, comienzo a estrellar su cara contra el filo del escalón una y otra vez, con una amargura tan inmensa, porque finalmente veo que mi enemigo no es su cara, es lo que siento, que el mal está en mí, pero solo puedo detenerme cuando veo la mancha inmensa de sangre en mi mano que proviene de su frente abierta. Y que ningún río de sangre, ningún odio inmenso ni ninguna violencia sin medida, curará la tristeza que me viene de dentro.
Olvidé poner el despertador y ya se hizo tarde de nuevo. Hay que levantarse.
Imagen tomada de http://www.fotolog.com/_duzo_/24502768/
Thursday, May 22, 2014
Bendiciones
Recorrimos la calle colonial que nunca había visto en mi vida, pero que se me antojaba a una ciudad familiar y conocida. Y subimos hasta la torre del campanario, descuidada pero hermosa. Nunca supe realmente con quien estaba, pero supongo que me apreciaba por lo bien que me hacía sentir. Entonces las 7 campanas empezaron a tocar una melodía, mientras yo le preguntaba a mi compañero de qué era la torre que estaba enfrente. "Es el osario" me contestó y supongo que debí entenderlo porque no pedí mas explicaciones y solo le dije que me gustaría visitarlo. Que esa torre blanca, fondeada por unos cerros desconocidos y familiares, como todo en un sueño, se veía hermosa y que llamaba a estar tranquilo. Debe ser porque reposa el cuerpo, de forma definitiva, mientras el alma alza el vuelo a otras dimensiones que no se nos permite ver desde aquí.
Las campanas seguían cantando en medio del atardecer que me recordó muchos del pasado, sobre todo los agradables.
Cuando vi en frente, ahí si vi las caras de muchas personas conocidas, pero no cercanas, al menos no en la medida que uno quisiera. Los vi a todos esperando lo mismo, sentados en las largas butacas cuidadas pero envejecidas. Los vi sonriendo, charlando entre sí, tranquilos, y tal como en la vida fuera del sueño, ignorándome o saludando de manera cortés pero sin mayor interés.
Ahí llegaron ellos, esos ellos que uno no sabe quienes son porque está soñando, pero que su conciencia onírica sabe que deben estar ahí porque sí. Ataviados con vestiduras sacerdotales, o algo muy parecido, nos arrojaban agua no rociando, sino a baldados, sin pudor, lavándonos como a carros o como a campos sin regar.
La sensación de recibir el agua en cantidades no pudo ser mejor ahora que la recuerdo. Como agua helada en piel insolada, deseaba que no solo se me mojaran los cabellos, la espalda, la ropa y los pies, sino que entrara por mi naríz, llenara mis pulmones, mi estómago, mi garganta, y que se quedara ahí para siempre. Como si la energía que faltara se hubiera vuelto líquida y se me estuviera entregando sin límite, sin medida y sin restricción.
Las expresiones de la gente que me rodeaba no podían ser diferentes, todos se sentían rebosantes de felicidad, y pedían que los ahogaran en esa agua a la que uno no le quería correr, por más fuerza con la que fuera lanzada. Ignoro por qué gente con la que no tengo una conexión más allá del 'hola, como estás' y el 'adiós' , ´pero fue bueno verlos sonreír, no con la sonrisa cortés del saludo, sino con la felicidad verdadera de quien obtiene algo que sabía que necesitaba pero que no sabía como le iba a llegar.
Empapados y felices, nos dirigimos a la siguiente torre.
Volveré luego, ahora toca despertar y usar paraguas para la lluvia que te corroe la ropa y el cabello con su toxicidad.
Las campanas seguían cantando en medio del atardecer que me recordó muchos del pasado, sobre todo los agradables.
Cuando vi en frente, ahí si vi las caras de muchas personas conocidas, pero no cercanas, al menos no en la medida que uno quisiera. Los vi a todos esperando lo mismo, sentados en las largas butacas cuidadas pero envejecidas. Los vi sonriendo, charlando entre sí, tranquilos, y tal como en la vida fuera del sueño, ignorándome o saludando de manera cortés pero sin mayor interés.
Ahí llegaron ellos, esos ellos que uno no sabe quienes son porque está soñando, pero que su conciencia onírica sabe que deben estar ahí porque sí. Ataviados con vestiduras sacerdotales, o algo muy parecido, nos arrojaban agua no rociando, sino a baldados, sin pudor, lavándonos como a carros o como a campos sin regar.
La sensación de recibir el agua en cantidades no pudo ser mejor ahora que la recuerdo. Como agua helada en piel insolada, deseaba que no solo se me mojaran los cabellos, la espalda, la ropa y los pies, sino que entrara por mi naríz, llenara mis pulmones, mi estómago, mi garganta, y que se quedara ahí para siempre. Como si la energía que faltara se hubiera vuelto líquida y se me estuviera entregando sin límite, sin medida y sin restricción.
Las expresiones de la gente que me rodeaba no podían ser diferentes, todos se sentían rebosantes de felicidad, y pedían que los ahogaran en esa agua a la que uno no le quería correr, por más fuerza con la que fuera lanzada. Ignoro por qué gente con la que no tengo una conexión más allá del 'hola, como estás' y el 'adiós' , ´pero fue bueno verlos sonreír, no con la sonrisa cortés del saludo, sino con la felicidad verdadera de quien obtiene algo que sabía que necesitaba pero que no sabía como le iba a llegar.
Empapados y felices, nos dirigimos a la siguiente torre.
Volveré luego, ahora toca despertar y usar paraguas para la lluvia que te corroe la ropa y el cabello con su toxicidad.
Imagen tomada de http://chertvozmi.deviantart.com/
Sunday, January 12, 2014
Otoño
Verlo nuevamente marchitarse, que sus hojas se cayeran, que su brillo se perdiera, que su vida se escapara por su boca una y otra vez. Verlo con esa rabia y con esa tristeza de la certeza de la inminente partida, con ganas de quedarse solo un día más. Verlo desquitarse con quienes le inspiraron amor en su trasegar, a quienes no quería dejar, pero que daba de golpes para que no le olvidaran, para que se quedaran con un poco de ese dolor que se lo estaba llevando de la forma más lenta posible.
No había paz en su despedida, no había cierres para abrir puertas, solo dolor, rabia, y más dolor.
El sonido de los pasos sobre el piso de madera, me despertó esta vez, y aunque cansada, no tuve ganas de volver a dormir.
Dulces sueños. No extrañen a nadie, seguro los acompañará mientras duermen.
No había paz en su despedida, no había cierres para abrir puertas, solo dolor, rabia, y más dolor.
El sonido de los pasos sobre el piso de madera, me despertó esta vez, y aunque cansada, no tuve ganas de volver a dormir.
Dulces sueños. No extrañen a nadie, seguro los acompañará mientras duermen.
Wednesday, December 25, 2013
Soñar Despierto
Esa cosa que se revuelve dentro de nosotros, que no es una idea, que no es una parte nuestra, pero que no es ajena, que parece hecha de éter, de aire caliente, de humo de autos y de cigarrillos de media noche. Esa parte nuestra que al menor descuido nos construye un mundo en dos segundos, que nos lleva a vivir allá, y que después nos suelta, cuan pesados somos, al momento actual, al presente.
Últimamente, viajo mucho allá. Breves instantes de tranquilidad, de esperanza, de tener la cabeza inflada y la felicidad a la distancia de formular un deseo. Últimamente paso más tiempo allá, que en otra parte.
Cada vez que voy me cuesta más regresar, paso tiempo entre un mundo y el otro, sin terminar de dormir, y sin terminar de despertar. Las cosas que veo no son tan emocionantes como las que uno ve cuando duerme, porque no es lo mismo desconectar los sentidos básicos, dejando el cuerpo en modo automático, que tener que mantener la conciencia, la atención, los reflejos, y a la vez, dejarse ir en sueños, en mundos donde las palabras son imágenes, y los recuerdos son premoniciones.
Como todos, un día temo perderme entre el límite de las dimensiones, y que la mirada perdida e idiota se convierta en mi mueca permanente.
Como todos, un día temo perderme entre el límite de las dimensiones, y que la mirada perdida e idiota se convierta en mi mueca permanente.
Friday, October 07, 2011
Impreso
Te soñé como verte, y tal como te recuerdo. Entendí que el tiempo no es nada cuando de aprender se trata. y sí que te aprendí. La forma de tu sonrisa, y el sabor de tu saliva, y la forma como me abrazas siempre, como si acabara de llegar de un largo viaje, el peso de tu cabeza en la almohada, el largo de tu cabello y la forma de tu cara, y esa sensación de no afeitar. El bonito gris pizarra que adorna la ventana cada vez que busco excusas para no partir.
Iba a prisa, pero me hiciste detenerme y ya no pude volver a acelerar. Una parte de eso es lo que me mueve todos los días, la posibilidad de verte más en realidad y menos en sueños, la incertidumbre de si cada que te encuentro es un sueño o una pesadilla. Porque ni siquiera necesito dormir para que me transportes a ese lugar que sí quiero ir. Es raro, pero tú no lo sabes, o no lo quieres saber. Pero ahora sé, que vives en mis sueños.
Cuando desperté y lo recordé, le dediqué una sonrisa
Sunday, September 11, 2011
Ahí está
Hace poco soñé con el hombre de mis sueños. No voy a entrar en detalles, solo sé que todo lo que me alegró al despertar es la certeza que aún no lo conozco.
Thursday, August 25, 2011
Los que se van sin regreso
Es común que nuestro cotidiano consciente se niegue a aceptar la partida de algunas personas, que no vuelven. Estos días, de despedidas, de bienvenidas, de una perspectiva diferente donde el cerebro tiene más espacio para pensar y para sentir...la mente me juega malas pasadas
Que sí, que ya te fuiste, pero que quiero pasar por tu casa a visitarte y a aspirar de nuevo el aroma que sentí como mío durante tantos años. Pero como en los sueños tantas cosas suceden, tu casa se levantó junto a la mía tal como la recuerdo, y con ese mismo espíritu del cual hicimos parte durante mucho tiempo. Te ví, como antes de que partieras, abrazándome con alegría de tenerme, con tristeza de despedirte, con temor de no encontrarme más. Pero algún día nos veremos. En un estanque inexistente de agua amarilla me sumergí hasta que todo mi cuerpo se deshidrató, se arrugó como uva pasa, hasta que la gravedad me hizo darme cuenta cuanto extrañaba los sentidos estimulados...solo perder nos hace ser conscientes de tener.
En el otro sueño, pasé por mis recuerdos cuando lo ví de visita, en un lugar que supongo quiere visitar así ya no pueda, en un lugar donde vive su esencia. Tantos remordimientos y muchas lágrimas me vinieron a la cara, de pensar y recordar todo lo que no le dije mientras pude. Pero con abrazarme fuerte de nuevo, comprendí que no necesitaba perdones, ni recibirlos ni darlos. Que el peor pecado de la vida es el silencio, el no hacer.
Algún día estaré del otro lado del sueño, me soñarás y tal vez así puedas entenderme.
Realmente no es un solo sueño, son varios...pero creo que todos iban a lo mismo
Que sí, que ya te fuiste, pero que quiero pasar por tu casa a visitarte y a aspirar de nuevo el aroma que sentí como mío durante tantos años. Pero como en los sueños tantas cosas suceden, tu casa se levantó junto a la mía tal como la recuerdo, y con ese mismo espíritu del cual hicimos parte durante mucho tiempo. Te ví, como antes de que partieras, abrazándome con alegría de tenerme, con tristeza de despedirte, con temor de no encontrarme más. Pero algún día nos veremos. En un estanque inexistente de agua amarilla me sumergí hasta que todo mi cuerpo se deshidrató, se arrugó como uva pasa, hasta que la gravedad me hizo darme cuenta cuanto extrañaba los sentidos estimulados...solo perder nos hace ser conscientes de tener.
En el otro sueño, pasé por mis recuerdos cuando lo ví de visita, en un lugar que supongo quiere visitar así ya no pueda, en un lugar donde vive su esencia. Tantos remordimientos y muchas lágrimas me vinieron a la cara, de pensar y recordar todo lo que no le dije mientras pude. Pero con abrazarme fuerte de nuevo, comprendí que no necesitaba perdones, ni recibirlos ni darlos. Que el peor pecado de la vida es el silencio, el no hacer.
Algún día estaré del otro lado del sueño, me soñarás y tal vez así puedas entenderme.
Realmente no es un solo sueño, son varios...pero creo que todos iban a lo mismo
Friday, August 19, 2011
Aún sueño
Pero poco escribo. Por ahí andan cositas, justo ahora, me voy a dormir. A ver que me encuentro. Dulces pesadillas lectores
Sunday, February 06, 2011
Después de un buen día
A veces, solo a veces uno se acuesta con miedo. De que algo por allá en el inconsciente arruine todo. Cuando hay paz, calma, cuando sientes que has aprendido, y cuando el sol se ha ocupado de tibiarte los huesos en una fría mañana con sabor a naranjas. Después de esos días, teme uno soñar para encontrarse con esas realidades a las que suele huirles mientras permanece consciente y susceptible (en especial yo) a distraerse.
Aquel dia dormí,y soñé con plácidos mundos, nada especial, solo otra sucesión de pequeños instantes gratificantes, donde había personas y lugares comunes que siempre me han traído paz. Recordé a los de la distancia física, pero también a los de la distancia emocional. Supe a quienes había cerrado la espalda por completo, supe quienes seguían ahí, y supe que es lo que más me agrada, que vendrán nuevos por conocer. Después de ese día, soñar no estuvo tan mal, y despertar tampoco fue enfrentarse a la confusión permanente.
Ahora, no encuentro las píldoras de dormir.
Aquel dia dormí,y soñé con plácidos mundos, nada especial, solo otra sucesión de pequeños instantes gratificantes, donde había personas y lugares comunes que siempre me han traído paz. Recordé a los de la distancia física, pero también a los de la distancia emocional. Supe a quienes había cerrado la espalda por completo, supe quienes seguían ahí, y supe que es lo que más me agrada, que vendrán nuevos por conocer. Después de ese día, soñar no estuvo tan mal, y despertar tampoco fue enfrentarse a la confusión permanente.
Ahora, no encuentro las píldoras de dormir.
Sueños Rotos
Sí, la ví y supe que siempre la había querido. Sus colores, como me imaginaba que olía, como me imaginaba que se veía a través de la parda caja que la separaba de mí. Pero cuando la levanté sentí que algo se estremecía, dentro de ella, dentro de mí. El sonido de la ruptura se había vuelto algo más allá de lo físico para convertirse en un desgarro del alma. Las lágrimas, no me dejaron contar los mil pedazos en los que ví su estructura entera. Tanto soñar con esa muñeca de porcelana, y ahora estaba rota. Creo que la rabia me hizo despertar. Los sueños no deberían soler romperse.
Monday, December 13, 2010
Intenciones ocultas
Reí, al despertar, porque no debería! pero el inconsciente se volvió más poderoso. Lo soñé ahí en la situación que había querido. Tan cercano, tan apasionado, tan piel, tan parecido como se mostró a mi alma, que estuve a punto de gritar su nombre al despertar. Afortunadamente, el aire caliente me hizo reaccionar a tiempo porque hubiera sido una total estupidez. Tal vez algún día cuando te enrede como una boa a su presa, justo antes de triturarte los huesos te cuente que eso yo ya lo había soñado, con algo de rubor en la cara.
Tuesday, November 30, 2010
No todo son pesadillas
Cuando cierras los ojos con buen motivo, se aparecen en tu escena aquellos que por extrañas razones se han metido en el espacio que hay entre la tristeza y la piel. Con sus charlas absurdas y sus risas compartidas. Recordándote que lo mejor de la felicidad es compartirla, y guardar un poco para los días de lluvia.
Últimamente es difícil dormir, y por ello difícil soñar y peor aún tratar de recordarlo.
Pero esas imágenes de quienes me regalan instantes de felicidad me acompañan cuando mi inconsciencia gobierna sobre la insensatez que tanta felicidad me trae.
Últimamente es difícil dormir, y por ello difícil soñar y peor aún tratar de recordarlo.
Pero esas imágenes de quienes me regalan instantes de felicidad me acompañan cuando mi inconsciencia gobierna sobre la insensatez que tanta felicidad me trae.
Thursday, November 25, 2010
No olvides qué
Y vuelve otra vez todo, la angustia, el no saber qué hacer, el saber que esto iba a pasar y ser impotentes para evitarlo, el soportar, ver el grito, soportar, dejar aparte la sensibilidad para ponerse la armadura y pelear contra ese invisible monstruo que se anidó en su cabeza y no quiere salir.
Que se le quiere, que se le quiere abrazar, que rechaza, que grita, vocifera, lastima y hiere. QUe debe ser como cazar fieras, pero no para cazarlas y matarlas sino para observarlas. Pero las fieras no entienden, o nosotros no las entendemos. Y atacan, fuerte, sin razón, o con razones que no entenderemos porque no somos fieras. Y lloras, y te cansas y dices ¿ por qué de nuevo? ¿ por qué todo? ¿por qué a mí? ¿ por qué a las fieras no les dieron capacidad de hablar con las personas, o a las personas de ser un poco fieras para entenderlas?.
Y solo espero, el golpe como fuego de dragón. Al fin y al cabo ya pasará y la calma volverá.
Y vuelve otra vez todo.
Igual, despiertas, y es un hermoso día.
Que se le quiere, que se le quiere abrazar, que rechaza, que grita, vocifera, lastima y hiere. QUe debe ser como cazar fieras, pero no para cazarlas y matarlas sino para observarlas. Pero las fieras no entienden, o nosotros no las entendemos. Y atacan, fuerte, sin razón, o con razones que no entenderemos porque no somos fieras. Y lloras, y te cansas y dices ¿ por qué de nuevo? ¿ por qué todo? ¿por qué a mí? ¿ por qué a las fieras no les dieron capacidad de hablar con las personas, o a las personas de ser un poco fieras para entenderlas?.
Y solo espero, el golpe como fuego de dragón. Al fin y al cabo ya pasará y la calma volverá.
Y vuelve otra vez todo.
Igual, despiertas, y es un hermoso día.
Sunday, November 21, 2010
First sick love
Raro, bien raro, soñar con gente que uno no conoce, en situaciones que uno no conoce y que no son familiares ni producto de estrés.
Estaban las chicas, entre 12 y 15 años, nada agraciadas y mal vestidas sentadas en un terrero fuera de la casa, sale la madre y le grita a una que la necesita para que le ayude con las arepas. Ella le responde tirándole algo por la cara. El hermano me cuenta que desde que tiene nuevas 'amigas' y novio no es la misma. Adolescente rebelde, qué original, pienso yo. Pero viendo alrededor, y lo depresivo del ambiente, decido poner a las mocosas en su lugar, ya que el corrillo le estaba celebrando la falta de respeto a su madre. Estaban ahora alrededor de una mesa vieja, y de alguna manera me acerco y con mucha ira tiro la mesa, golpeándolas a todas en el abdomen y contra la pared. La hija, pequeña y rechoncha, se lanza contra mí con las uñas por delante, las que no logro esquivar y me dan en el brazo. En el sueño, arde el brazo. Después me pongo a pensar que no, que no vale la pena, y me siento a hablarle, a preguntarle el motivo de su rebeldía. Me cuenta que tiene un novio, 16 años y que su mamá no quiere que lo vea. Qué original, pienso yo de nuevo. Le pregunto que entonces, por qué no lo deja, al fin y al cabo 'las mamás saben'y me dice que no que lo quiere mucho. Me muestra la foto de un muchachito flaco, con gorra, y remedo de bigote. Y yo pienso ¿qué? definitivamente el amor es ciego. Me dice ella que su mamá no lo quiere porque vende drogas,pero ella cree que no las consume, y que no le ve nada de malo porque con ese dinero le compra chocolates y la lleva a cine...
Vaya pienso yo, ven, date tiempo chiquita que la vida es larga, ese no es un amor ... pero ella se arranca a llorar y me dice que si la separan de él es capaz de matarse, porque su vida ya no tiene sentido sin él.
Pensé que nunca estuve tan loca, pero a la larga, así es el primer amor, me fui por la calle terrosa fumando, y despertando.
Estaban las chicas, entre 12 y 15 años, nada agraciadas y mal vestidas sentadas en un terrero fuera de la casa, sale la madre y le grita a una que la necesita para que le ayude con las arepas. Ella le responde tirándole algo por la cara. El hermano me cuenta que desde que tiene nuevas 'amigas' y novio no es la misma. Adolescente rebelde, qué original, pienso yo. Pero viendo alrededor, y lo depresivo del ambiente, decido poner a las mocosas en su lugar, ya que el corrillo le estaba celebrando la falta de respeto a su madre. Estaban ahora alrededor de una mesa vieja, y de alguna manera me acerco y con mucha ira tiro la mesa, golpeándolas a todas en el abdomen y contra la pared. La hija, pequeña y rechoncha, se lanza contra mí con las uñas por delante, las que no logro esquivar y me dan en el brazo. En el sueño, arde el brazo. Después me pongo a pensar que no, que no vale la pena, y me siento a hablarle, a preguntarle el motivo de su rebeldía. Me cuenta que tiene un novio, 16 años y que su mamá no quiere que lo vea. Qué original, pienso yo de nuevo. Le pregunto que entonces, por qué no lo deja, al fin y al cabo 'las mamás saben'y me dice que no que lo quiere mucho. Me muestra la foto de un muchachito flaco, con gorra, y remedo de bigote. Y yo pienso ¿qué? definitivamente el amor es ciego. Me dice ella que su mamá no lo quiere porque vende drogas,pero ella cree que no las consume, y que no le ve nada de malo porque con ese dinero le compra chocolates y la lleva a cine...
Vaya pienso yo, ven, date tiempo chiquita que la vida es larga, ese no es un amor ... pero ella se arranca a llorar y me dice que si la separan de él es capaz de matarse, porque su vida ya no tiene sentido sin él.
Pensé que nunca estuve tan loca, pero a la larga, así es el primer amor, me fui por la calle terrosa fumando, y despertando.
Pérdidas
Lo más complicado de escribir este blog, es que recordar los sueños es algo que no muchos pueden hacer. En próximos días tal vez pondré literatura al respecto. Me intriga mucho esa parte del funcionamiento de la mente humana.
Cuando creímos que él era el que se iba, nos sorprendieron con la entrega del cadáver de ella. No encuentro una palabra que describa la angustia que sentí, más que tristeza, horror, miedo, incertidumbre, como si me quitaran el suelo bajo los pies. No venían las lágrimas a los ojos, sino ardía el corazón de ira, mucha ira. Verla muerta fue lo peor. Estaba flaca, sin cabello, ese cabello que a pesar de los años nunca dejó de ser negro. Nunca había visto un cadáver tan de cerca, de alguien querido pensé. Bueno el último que ví no es algo que quiera recordar, ni soñar. Ahí entendí que la muerte, es el fin, de todo. Cuando ví ese cuerpo que parecía una vaina abandonada, un capullo de mariposa después de ser usado, pensé que tal vez solo estamos atrapados en este cuerpo y que cuando morimos en realidad nos vamos como mariposas a vivir una breve existencia de belleza superficial.
Solo la tiraron ahí, en una sábana, como un objeto inservible.
Afortunadamente esta vez también desperté.
Cuando creímos que él era el que se iba, nos sorprendieron con la entrega del cadáver de ella. No encuentro una palabra que describa la angustia que sentí, más que tristeza, horror, miedo, incertidumbre, como si me quitaran el suelo bajo los pies. No venían las lágrimas a los ojos, sino ardía el corazón de ira, mucha ira. Verla muerta fue lo peor. Estaba flaca, sin cabello, ese cabello que a pesar de los años nunca dejó de ser negro. Nunca había visto un cadáver tan de cerca, de alguien querido pensé. Bueno el último que ví no es algo que quiera recordar, ni soñar. Ahí entendí que la muerte, es el fin, de todo. Cuando ví ese cuerpo que parecía una vaina abandonada, un capullo de mariposa después de ser usado, pensé que tal vez solo estamos atrapados en este cuerpo y que cuando morimos en realidad nos vamos como mariposas a vivir una breve existencia de belleza superficial.
Solo la tiraron ahí, en una sábana, como un objeto inservible.
Afortunadamente esta vez también desperté.
Friday, October 22, 2010
Celebrate !
Tantas personas, y todas han pasado por mi vida, todas dejaron una huella agradable..tantas personas, felices, cantando, bailando. Qué buena que es la música, me une, me relaja, se mete entre mi piel y mi carne y me hace cosquillas, me hace feliz. Tanta música, tan diferente una de la otra, pero tan parecida que a cada cual le toca una fibra diferente y le hace sonreír. Eso me ha unido a muchos de ustedes. Una felicidad colectiva, baile, risas. Pero no todos podían estar en el mismo lugar, eran tan diferentes, buscaban sus afines, y sin embargo todos me querían entre ellos. En ese momento, me faltó el ancla, porque aunque yo corría como energía entre todos ellos, junto a nadie hallaba mi verdadero lugar.
Te extrañé, pero disfruté del momento, y pensé que que bueno será que cuando yo parta todos se reúnan para pensar una vez más en mí y me regalen de despedida para el viaje sin retorno esas sonrisas tan hermosas que han adornado mi existir.
A todos, los quiero, gracias por quererme igual.
Adiós.
Y salté.
Te extrañé, pero disfruté del momento, y pensé que que bueno será que cuando yo parta todos se reúnan para pensar una vez más en mí y me regalen de despedida para el viaje sin retorno esas sonrisas tan hermosas que han adornado mi existir.
A todos, los quiero, gracias por quererme igual.
Adiós.
Y salté.
Tuesday, October 19, 2010
Después de un tiempo
Volví a pasar por su casa pero sentí el peso del tiempo (¿quién sabe cuanto?), y el sentimiento vivía estático, pero las circunstancias no. Ella estaba más tranquila, porque ya la tormenta había pasado, y él exhibía en su cuerpo las cicatrices de una dura batalla que se había llevado su brazo derecho del cual conservaba la cicatriz como la mordedura de un tiburón. Pero en los ojos de ambos se veía la victoria, hablaban de su dolor en pasado, con el orgullo de haberlo dejado atrás, de que ya todo sería mejor, que volverían a tomar esos cursos de su vida. Me dijo : "uy, yo sentí que perdía, pero aquí estoy de nuevo". Imaginé todos los rostros que una vez sufrieron por su partida, sonriendo tranquilos, cerrando el ciclo del dolor permanente, tomando las lecciones aprendidas y enterrando en el mar los recuerdos tristes. Vinieron a mí sus perros, sus gatos, ya lentos, porque a ellos también les había pasado el tiempo, pero también alegres. Se sentía una gran paz. Y aunque no ví lo que quería, en el fondo supe que para él ya todo también estaba bien, y por fin sentí que esa puerta se cerraba. La casa era más grande, más blanca, y cuando llegué estaban reemplazando los cristales rotos por vidrios de colores y nuevos, ya no querían ver la vida con esa misma luz blanca del sol. Cuando descendí por la escalera con la certeza de que todo pasó, era la hora de despertar.
Todo algún día volverá a estar bien.
Todo algún día volverá a estar bien.
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